Cuando me levanto por las mañanas, o me meto en la cama por las noches, pensando en qué voy a escribir en El lado del mal siempre lo hago pensando en mí. Sí, soy un egoísta que piensa realmente en qué me gustaría leer. Si no me divierte leerlo, entonces no me divierte escribirlo.
No sé si esa sensación de que me lo estoy pasando bien escribiendo traspasa el corto espacio que hay entre mi equipo y yo, y os llega en forma de etiqueta HTML o emoticón o, simplemente, sois capaces de imaginarme según leéis el texto del post, pero os juro que me lo estoy pasando bien cuando escribo.
Es por eso que, cuando conozco a alguien que me dice: “me encanta leer tu blog por las mañanas, me divierto mucho”, lo primero que pienso es: “¡Mira tú!, ¡un freak como yo al que le molan estas cosas de dar por saco!”. Sí, rápidamente proyecto la imagen que tengo de mí mismo para poner en el cuerpo de esa persona mis inquietudes. Sin demora le busco las aficiones geek, sci-fi, el mundo del comic o la crapulez mundana que me invade. En muchas ocasiones acierto, y es una alma gemela en alguno o muchos aspectos. Pero no siempre es así.
Con el tiempo me he encontrado en el camino con personas que me han dicho “te leo porque le diste caña a mi novio públicamente y me hizo mucha gracia como lo hiciste, desde entonces te leo siempre” o “no te lo vas a creer, pero mi madre, todos los días, lee tu blog mientras desayuna” (Manu está bien, está durmiendo conmigo que compartimos habitación esta noche) o la última de ayer “le dije a mi hijo que quería conocer al Maligno, que junto con 48bits son los dos blogs con los que más me divierto”.
Ninguna de esas personas son personas de fuertes destrezas técnicas, ninguna de esas personas viene a leer este blog por que un día me dé un arrebato de cólera y me cepille una cosa, ponga algo técnico o explique las novedades de la FOCA.
Todas ellas leen este blog porque, según ellas, “les entretiene y les divierte”. Ellos deben ser capaces de leer esas metatags que no están en el código HTML y que transmiten que yo me lo paso genial escribiendo y haciendo mis cosas. Las perciben de alguna manera, como cuando yo leo a mis amigos, que soy capaz de imaginarlos mientras lo escribian.
A todos esos lectores inesperados, a ti, que me lees desde hace años sin decir nada, a ti, que me lees para saber cómo estoy porque doy pocas señales de vida, a ti, que me lees porque de vez en cuando hablo de tu hijo, a ti, que me lees porque te hacen gracia las apiroladas que se me pasan por la cabeza, a ti, que me lees porque un día me encontraste por casualidad y te “enganchaste”, a ti, que sigues ahí después de 10 años, sólo puedo decirte gracias. Me llena aún más este blog al saber que estás ahí.
Saludos Malignos!
No sé si esa sensación de que me lo estoy pasando bien escribiendo traspasa el corto espacio que hay entre mi equipo y yo, y os llega en forma de etiqueta HTML o emoticón o, simplemente, sois capaces de imaginarme según leéis el texto del post, pero os juro que me lo estoy pasando bien cuando escribo.
Es por eso que, cuando conozco a alguien que me dice: “me encanta leer tu blog por las mañanas, me divierto mucho”, lo primero que pienso es: “¡Mira tú!, ¡un freak como yo al que le molan estas cosas de dar por saco!”. Sí, rápidamente proyecto la imagen que tengo de mí mismo para poner en el cuerpo de esa persona mis inquietudes. Sin demora le busco las aficiones geek, sci-fi, el mundo del comic o la crapulez mundana que me invade. En muchas ocasiones acierto, y es una alma gemela en alguno o muchos aspectos. Pero no siempre es así.
Con el tiempo me he encontrado en el camino con personas que me han dicho “te leo porque le diste caña a mi novio públicamente y me hizo mucha gracia como lo hiciste, desde entonces te leo siempre” o “no te lo vas a creer, pero mi madre, todos los días, lee tu blog mientras desayuna” (Manu está bien, está durmiendo conmigo que compartimos habitación esta noche) o la última de ayer “le dije a mi hijo que quería conocer al Maligno, que junto con 48bits son los dos blogs con los que más me divierto”.
Ninguna de esas personas son personas de fuertes destrezas técnicas, ninguna de esas personas viene a leer este blog por que un día me dé un arrebato de cólera y me cepille una cosa, ponga algo técnico o explique las novedades de la FOCA.
Todas ellas leen este blog porque, según ellas, “les entretiene y les divierte”. Ellos deben ser capaces de leer esas metatags que no están en el código HTML y que transmiten que yo me lo paso genial escribiendo y haciendo mis cosas. Las perciben de alguna manera, como cuando yo leo a mis amigos, que soy capaz de imaginarlos mientras lo escribian.
A todos esos lectores inesperados, a ti, que me lees desde hace años sin decir nada, a ti, que me lees para saber cómo estoy porque doy pocas señales de vida, a ti, que me lees porque de vez en cuando hablo de tu hijo, a ti, que me lees porque te hacen gracia las apiroladas que se me pasan por la cabeza, a ti, que me lees porque un día me encontraste por casualidad y te “enganchaste”, a ti, que sigues ahí después de 10 años, sólo puedo decirte gracias. Me llena aún más este blog al saber que estás ahí.
Saludos Malignos!
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